
El 8 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, con el fin de sensibilizar a la población sobre este ámbito de la salud, y promover la inversión en ello.
El lema para este año 2009 es "La Salud Mental en Atención Primaria: Fomentando el tratamiento y promoviendo la Salud Mental".
Según la actual definición de la OMS sobre el concepto de salud, ésta no abarca sólo el bienestar físico sino que es necesario también la salud mental, que implica ser consciente de las propias capacidades y afrontar las tensiones normales de la vida.
Sin embargo, a día de hoy, si el gasto que se emplea en promoción de la salud es bajo, el que se refiere a la salud mental es menor todavía. La escasez de recursos es una realidad, reservando determinados recursos para estados o pacientes agudos. La gran prevalencia de los trastornos psiquiátricos hace que sea necesario un cambio de estrategia para evitar situaciones, en ocasiones, insostenibles, como el tener que esperar un mínimo de 4 meses para recibir una llamada para concertar una primera valoración psicológica o por enfermería, que decidirá si es procedente la derivación a Psiquiatría, meses después. Así como la interminable lista de espera para ingresar en centros especializados de deshabituación de sustancias tóxicas, etc.
Si años antes fue la lepra, y más tarde el SIDA, ahora le toca al enfermo mental. Este estigma aparece, no sólo en la población general, sino entre los profesionales sanitarios.
Esta celebración por tanto invita a la reflexión. ¿Se dispondrá de más recursos algún día? ¿Podrá el paciente psiquiátrico ser tratado igual que el que tiene apendicitis? Veremos.
Patricia González
Coordinadora de Salud Pública de IFMSA Complutense