Todos los años, más de medio millón de mujeres mueren por causas relacionadas con el embarazo y el parto y casi 4 millones de recién nacidos mueren durante los primeros 28 días de vida. Millones más sufren incapacidad, enfermedades, infecciones y lesiones. Aunque existen soluciones rentables que podrían generar mejoras rápidas, se precisan dedicación y un sentido de urgencia para ponerlas enpráctica y para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio relativos a la salud materna e infantil.En el Níger se registra el riesgo más elevado para toda la vida de mortalidad materna de todos los países del mundo, 1 por cada 7. El riesgo comparable en el mundo desarrollado es de 1 por cada 8.000. Desde 1990, el año de referencia de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, alrededor de 10 millones de personas han muerto debido a complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto, y alrededor de 4 millones de recién nacidos han muerto todos los años durante los primeros 28 días de su vida. Los avances en la salud materna y neonatal no se han producido en paralelo con los de la supervivencia infantil, ya que la reducción de la mortalidad general de menores de cinco años entre 1990 y 2007 fue de un 27%. La mayor parte de las muertes maternas y neonatales se pueden evitar por medio de intervenciones de eficacia demostrada –que incluyen una nutrición adecuada, una mejora en las prácticas de higiene, atención prenatal, la presencia de trabajadores capacitados de la salud en los alumbramientos, atención obstétrica y neonatal de emergencia, y visitas postnatales para las madres y los recién nacidos– ofrecidas mediante un continuo de la atención que relacione los hogares y las comunidades con los sistemas de salud. Las investigaciones indican que alrededor del 80% de las muertes maternas se pueden evitar si las mujeres tienen acceso a servicios esenciales de maternidad y de atención básica de la salud. Para acelerar los progresos de la salud materna y neonatal resulta fundamental prestar una especial atención a África y a Asia. Estos dos continentes presentan los mayores problemas para la supervivencia y la salud de las mujeres y los recién nacidos, ya que allí se producen alrededor de un 95% de las muertes maternas y alrededor de un 90% de las muertes neonatales. Dos terceras partes de todas las muertes maternas se producen en sólo 10 países; la India y Nigeria representan juntas una tercera parte de las muertes maternas en todo el mundo. En 2008, UNICEF, la Organización Mundial de la Salud, el Fondo de Población de las Naciones Unidas y el Banco Mundial acordaron trabajar juntos para contribuir a acelerar los progresos en materia de salud de las madres y los recién nacidos en los 25 países donde se registran las tasas más elevadas de mortalidad.
El embarazo y la maternidad prematuros representan un peligro considerable para la salud de las niñas. Cuanto más joven la niña se queda embarazada, mayores son los riesgos sanitarios para ella misma y para su bebé. Las muertes maternas relacionadas con el embarazo y el alumbramiento son una causa importante de mortalidad
para las niñas de 15 a 19 años de todo el mundo, ya que representan cerca de 70.000 muertes todos los años.
El matrimonio temprano y el embarazo, el VIH y el SIDA, la violencia sexual y otros abusos relacionados con el género aumentan también el riesgo de que las niñas adolescentes abandonen la escuela. Esto, a su vez, alimenta el círculo vicioso de la discriminación por motivos de género, la pobreza y las elevadas tasas de mortalidad materna y neonatal. Educar a las niñas y a las mujeres jóvenes es uno de los mecanismos más poderosos para quebrar la trampa de la pobreza y crear un entorno protector para la salud materna y neonatal. Combinar las actividades para ampliar la cobertura de los servicios esenciales y fortalecer los sistemas de salud con medidas para promover la autonomía de las niñas y las mujeres y ofrecerles protección brinda la posibilidad real de acelerar los progresos. A medida que se acerca el plazo de 2015 para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el reto de mejorar la salud materna y neonatal trasciende el cumplimiento de los objetivos; consiste en evitar una tragedia humana innecesaria. El éxito se medirá en relación con las vidas que se salven y las vidas que se mejoren.
Información obtenida del "Informe del Estado de Salud Materna y Neonatal" de UNICEF
Blanca Coto Morales
Salud Pública Ifmsa-Complutense
(Lorsas, lo siento, igual os pise un poquillo el tema, pero después de estudiar gine me quedé con la curiosidad)